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viernes, 6 de abril de 2012

2ª entrega del manual rápido para detectar a un mentiroso analizando sus textos. Aplicación al Gato de tele5.


Como dije en una entrada anterior, no fue hasta hace poco que me decidí a comentar en otro blog los cuentos que de siempre le he leído al Gato.

En una de sus entradas previas al inicio de este GH13 (esta, pero no hace falta que la miréis), el Gato escribió lo siguiente recordando a Indhira:

- “Hans la comparó [a Indhira] con las mujeres del neorrealismo italiano de los años 60. Mujeres de cine con personalidad y fortaleza, que defienden con coraje aquello en lo que creen.”

Tras leer esto, hice una búsqueda en Google: palabras clave “gato encerrado” hans “neorrealismo italiano” indhira.

Así descubrí que, cuando el Gato sitúa el neorrealismo italiano en los años 60, es algo que había dicho Hans en su edición GH11. Y desde entonces, hace dos años y medio, el Gato ha vuelto a mencionar lo mismo 3 o 4 veces.

Es decir, en dos años el Gato no se ha molestado en intentar ver una película neorrealista italiana y así descubrir que no hay ninguna de los años 60.

Probablemente ni sabe de lo que está hablando, pero cree que un texto queda mejor con una supuesta referencia erudita.

Y esta podría ser la 2ª manera recogida en un Manual de las 101 maneras para detectar a un mentiroso analizando sus textos. Y le he leído al Gato docenas de estas, aunque solo empecé a apuntarlas recientemente.

La anécdota también muestra el “buen” criterio del Gato sobre los concursantes de GH: considera a Hans-GH11 como una fuente fiable de referencias eruditas y con sentido.

Y anoche el Gato pilló al cura en un error y hoy dice de él: “El curita no tiene ni puñetera idea...” Es decir, dice del cura lo que nunca dice de sí mismo, incluso cuando le advierten del error.

jueves, 29 de marzo de 2012

4º comentario de textos de una entrada del Gato de Gran Hermano

 
Resumen de la entrada del Gato del 29-3-2012, desde un blog de ganchillo:

- “Me encantó ayer (...) Pepe (...) recordando cómo le había puesto a prueba Ari nominándole hace un par de semanas, decía Pepe: «Me nominó para comprobar la amistad. (...) Imagínate en la calle: “Hola, voy a comprobar tu amistad, ¿te importa que te pegue un palazo?” » (...) Inmenso.” [Sí, señor Gato: “Analogías El Gato”: inmensas y ponderadas].

[Ya es, por cierto, el tercer día consecutivo que el Gato defiende su aforismo de “no se pone a prueba una amistad”, desde el martes. Y yo el cuarto día consecutivo que me refiero a ello, desde el lunes. Y cada día el Gato saca un poco más de contexto su aforismo inicial del lunes (lo defiende todos los días desde el martes, pero lo usó por primera vez el lunes). El martes, el Gato elogió a Hugo por usar el mismo “argumento definitivo” que el propio Gato había usado el día anterior (el aforismo del que estamos hablando, que el Gato había usado el lunes). Tras calificar como "definitivo" su argumento compartido con Hugo, el Gato concluyó: “Hugo y yo somos así, oiga." Todo indica que tiene una alta concepción de sí mismo, el Gato.]

Cambio de tema. Para el Gato, las palabras dichas en una discusión entre veinteañeros tienen el mismo valor que una declaración solemne ante la Biblia o la Constitución. Siempre que esas palabras sean dichas por un concursante al que odias, claro. En este caso... la concursante odiada es... ¡lo han adivinado! ¡Noemí! Así, el Gato escribe:

-  “Para mí tengo que Noemí valoró anoche la posibilidad de que hoy hubiera gala.” [Y nadie más que Noemí, claro].

-  “...Ante esta perspectiva [Noemí] provocó una discusión con Aless...” [la cual, para el Gato, no es una discusión entre una casi pareja de veinteañeros en la que se dice lo habitual en esas discusiones. No, en esa discusión lo que se dice hay que tomarlo al pie de la letra, tiene el mismo valor que una declaración jurada ante notario. ¡Quiá, esta Noemí, la concursante a la que se la tengo jurada! ¡porque esto es Gran Hermano, señores! ¡Esto es serio, esto no es Pasapalabra!].

-  “...Muy bajuno todo por parte de Noemí.”

Pero hay que ser justos con el Gato, enseguida reconoce que no sabe de qué está hablando: “Ni de coña me atrevo a decir de qué hablaban en realidad.”

Bien, sigamos:

- “Este gato glotón se relame hoy otra vez...” [ante la posibilidad de que la repesca le depare una nueva desgracia a Noemí].

- “Volviendo a Noemí, concursante por la que tengo una especial debilidad difícil de explicar...” [Señor Gato, le cuento las conclusiones a las que llegué yo tras más de 20 años de observaciones: señor Gato, su “especial debilidad” es de la misma naturaleza que la homofobia o el racismo. Los que linchan homosexuales en Jamaica o África o linchaban negros en los USA sureños tampoco sabrían dar argumentos racionales para sus “especiales debilidades”, y los genes son los mismos aquí, allí y en todas partes. Y en todas las épocas. Si aquí y ahora ya no somos racistas ni homófobos, no es por que seamos de natural “buenos salvajes”, es porque a veces se impone una cierta cultura, una cierta civilización. Ya no hay tantos homófobos como hace 30 años porque, por ejemplo, la televisión o el cine han normalizado la homosexualidad (sí, la televisión también civiliza en algunos aspectos). A eso se le llama civilización o cultura, pero los genes siguen siendo los mismos. Y usted sigue sacando instintos primitivos de la misma naturaleza, señor Gato. En eso consisten los odios “difíciles de explicar” y el desear desgracias a esos odiados a los que odiamos sin que sepamos explicar por qué (“porque me sale de las tripas”). A eso también se le llama fanatismo. Porque ninguno de los argumentos que ha intentado dar el Gato se entienden, son pura irracionalidad, cuando no directamente mentiras. Me refiero a los argumentos dados para odiar con esa viscelaridad y negando al odiado la más mínima cualidad que le humanice; también al deseo de desgracias para el odiado. Una cosa es la crítica ponderada y racional a un concursante de un concurso. Otra cosa es el fanatismo visceral y el odio sin tregua, exagerado e injustificado; el circo romano, la necesidad que tienen siempre algunos de echar gente a los leones; el no ser capaz de ver ninguna cualidad buena en concursantes que no son peores que la mayoría de nosotros, porque nos hemos convertido en masa colérica e irracional].

Seguidamente, el Gato critica que unos versos de Noemí no eran creación propia como ella dijo. Esto me ha hecho tomar una decisión: próximamente haré una serie dedicada a los casos en los que el Gato ha hecho lo mismo (peor, realmente) y nunca rectificó cuando fue pillado. Yo mismo le pillé varias veces y lo comenté en otros blogs, así que solo tengo que reciclar lo que ya escribí. De esas pilladas que delatan a un farsante (que también se le ha pillado en mentiras y nunca ha rectificado). Próximamente en este blog... cuando encuentre tiempo.