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martes, 1 de mayo de 2012

8º comentario de textos de una entrada del Gato de GH


Hoy el Gato ha tirado del cáncer para atacar a Noemí.

El Gato tira del cáncer para hacer lo que hace siempre: huir hacia adelante cuando se equivoca. Cualquier cosa antes que rectificar (que no pasa nada, que nadie se va a enfadar con usted porque a veces se equivoque si luego rectifica). 

El Gato mintió las primeras semanas del concurso cuando decía que Noemí tenía novio fuera (Paolo)...

...y la historia continúa como siempre con el Gato... la historia continúa como todas las veces que al Gato le han pillado en un error o mentira: el Gato huye hacia adelante, se revuelve. Esta vez ha tirado de un cáncer para insistir en sus mentiras.

Cuenta que Paolo dijo ayer en la tele que...

“...Noemí y él estaban intentando recuperar su relación tras una pausa obligada por una operación de cáncer que le obligó a volver a Italia durante un tiempo. La historia impresiona...” etcétera.

Este hombre (el Gato) es agotador.

“La historia impresiona...” dice el Gato.

Lo que realmente dijo Paolo ayer en la tele fue:

- ...que le diagnosticaron cáncer en noviembre de 2010 en un momento en el que su relación con Noemí estaba rota. Que habían roto por “historias normales de pareja”, dijo Paolo.

- ...es decir, Noemí y Paolo no estaban juntos y les sorprendió el diagnóstico de cáncer de Paolo. Hace año y medio.

- ...Paolo entonces cuenta que Noemí lo apoyó e incluso viajó 15 días a Italia, donde Paolo se estaba curando de su cáncer.

- ...Noemí y Paolo volvieron a ser pareja en mayo de 2011 (habían roto antes de que a Paolo le detectaran el cáncer)...

-  ...y finalmente Paolo rompió con Noemí cuando Noe le dijo a Paolo que iba a entrar en GH.

Completo lo que dice el Gato tras mencionar lo del cáncer (lo de “la historia impresiona...” que antes dejé en puntos suspensivos):

“La historia impresiona al tiempo que confirma lo dicho por el propio Paolo a una redactora de ese mismo programa una vez comenzada la edición y que se correspondía con la información que yo manejaba. Por eso siempre dije que eran pareja.”

Si se lee con atención, lo que dice el Gato que Paolo contó a una redactora no es que Noemí y Paolo siguieran siendo pareja cuando Noemí entró en GH. Pero el Gato nos regala una de sus redacciones confusas. El Gato confunde al lector y concluye: “Por eso siempre dije que eran pareja.”

Todo para no reconocer su error (el del Gato). Todo para no reconocer el Gato que mintió.

“La historia impresiona...” dice el Gato.

Lo suyo, señor Gato, es lo que verdaderamente impresiona (lo de usted, señor Gato).

¿Qué tiene que ver un cáncer prácticamente superado con la realidad de que Paolo y Noemí dejaron de ser pareja antes de entrar Noemí en GH?

Acto seguido, el Gato tira del guion de los que hacen los vídeos de presentación de los concursantes. Todo el mundo sabe que el guion de los vídeos de presentación lo hacen los concursantes (esto era una ironía). Más que nadie lo sabe el Gato (otra ironía). Y tras mencionar supuestas pequeñas mentiras contadas en ese vídeo de presentación, el Gato concluye: “Da miedo.” Las mentiras que el Gato dice que dan miedo son del calibre de que Noemí no es surfista como cuenta el vídeo de presentación de Noemí. Vídeo del que, como todo el mundo sabe, Noemí fue la realizadora (última ironía).

“Da miedo”, dice el Gato.

Aquí no da miedo nadie, señor Gato. Como mucho usted da risa.

domingo, 1 de abril de 2012

Manual rápido para detectar a un mentiroso analizando sus textos. Aplicación al Gato Encerrado. 1ª parte.


Siempre me han interesado los que mienten por motivos mezquinos y haciendo daño. El historial de mentiras que ha contado el Gato en los dos años y pico que llevo siguiéndole es inabarcable. Podríamos empezar a enumerarlas y no acabaríamos nunca. Pero no voy a hacer esto en esta entrada, sino algo más de tipo “comentario de textos”, como las entradas anteriores del blog.

Si hubiera un Manual de las 101 maneras de detectar a un mentiroso a partir de sus textos, aun desconociendo gran parte de la realidad de la que habla, una de esas 101 maneras sería la siguiente:

- El autor de un texto miente cuando emplea razonamientos incorrectos para llegar a una conclusión correcta.

He leído al Gato hacer esto docenas de veces y solo recientemente me decidí a escribir sobre ello en otro blog. Voy a reciclar para este blog aquello que escribí. Que el Gato miente se puede descubrir de diversas maneras, pero hoy voy a hablar de una en concreto y, más abajo, pondré un ejemplo concreto de un texto escrito por el Gato:

- Frecuentemente el Gato sabe cuál es la idea o postura correcta sobre un tema y pretende explicarnos por qué esa idea o postura es la correcta...

-  ...pero resulta que lo hace empleando argumentos equivocados...

-  ...y un razonamiento equivocado nunca puede llevar a una conclusión correcta.

-  Es decir, el Gato sabe de antemano, porque se lo han enseñado o por las razones que sean, cuál es la idea o postura correcta sobre el tema en cuestión...

-  ...y entonces pretende hacerse el entendido, pretende explicarnos cómo ha llegado a esa conclusión correcta cuando no tiene ni idea de lo que está diciendo.

Y continuamente el Gato intenta hacerse el erudito. Y continuamente esa erudición es mentirosa.

Como decía, voy a reciclar un ejemplo de lo anterior que escribí en otro blog. Hace pocas semanas, en el Debate de GH, se dijo erróneamente que la frase “Ave María Purísima, sin pecado concebida” debía decirse con la palabra ‘concebido’, en masculino. El Gato al día siguiente corrigió, con razón, al presentador del Debate, pero pretendió explicarnos por qué se dice como se dice usando un razonamiento erróneo. Es decir, como tantas veces, el Gato pretendió hacerse el erudito, pero esa pretendida erudición es mentira, porque nunca se puede llegar a una conclusión correcta usando un razonamiento sin sentido.

Dijo el Gato en aquella ocasión: «La frase litúrgica correcta es “Ave María Purísima, sin pecado concebida”, porque concebir se refiere al sujeto femenino que concibe y no al nasciturus que está en sus entrañas (en el DRAE: “Concebir: dicho de una hembra, quedar preñada”). Según la religión, Cristo fue engendrado sin pecado, y la virgen sin pecado concebida.»

No, señor Gato, la concordancia de género no es con el “sujeto femenino que concibe” sino con el “objeto femenino que es concebido”. O, si se pudiera decir en femenino: con la “objeta femenina que es concebida”.

El Gato llega a la conclusión correcta siguiendo un razonamiento erróneo que por tanto no puede ser el razonamiento que le ha llevado a la conclusión correcta. La virgen María fue “concebidA” por los abuelos maternos de Jesús. concretamente fue concebidA sin pecado. Según la Iglesia o el Nuevo Testamento, no sé.

La analogía con lo de “preñadA” no es correcta, porque la concordancia de género del preñado es con el sexo del padre, mientras que la del concebido es con el sexo del hijo. El Gato lee el diccionario, ve la palabra preñada y probablemente a partir de ahí se inventa un razonamiento y nos explica que esa es la explicación.

Copio la explicación que escribí ese mismo día en otro blog:

-  La abuelA maternA de Jesús se quedó preñadA, en femenino, porque es madre (mujer).

-  El abuelO maternO de Jesús se quedó preñadO, en masculino, porque es padre (hombre) (y esta cosa la diremos en sentido figurado, no en sentido literal, porque en sentido literal los hombres no se quedan “preñadOs”, aunque sí pueden ser “concebidOs”).

-  La hijA de los abuelos maternos de Jesús fue concebidA, en femenino, porque fue hijA (unA chicA llamadA María que años después fue la madre de Jesús).

-  Los hermanOs de la virgen María, si es que tuvo alguno, fueron concebidOs por los abuelos maternos de Jesús. ConcebidOs en masculino porque eran chicOs, los tíOs carnales de Jesús, si es que tuvo alguno.

Todo esto según la Iglesia o el Nuevo Testamento, creo.

Por tanto, es cierto como dice el Gato que se dice “concebidA” en femenino, pero el Gato llega a esa conclusión correcta usando un razonamiento absurdo, porque la analogía de “preñada” con “concebida” no sirve para llegar a esa conclusión. Es decir, el Gato sabe cómo se dice correctamente, pero se inventa el razonamiento para llegar a la conclusión correcta.

Y esta es una de las maneras que recogeré en mi Manual de las 101 maneras mediante las cuales se puede detectar a un mentiroso analizando solo sus textos. No nos puedes vender la moto de que sabes cómo se llega a una conclusión correcta usando un razonamiento que en ningún caso te ha podido servir para llegar a esa conclusión correcta. Y además hacer como que nos lo explicas.  Vamos, que sabes de antemano cuál es la conclusión correcta y crees que queda erudito inventarte el razonamiento y explicárnoslo. Pero en realidad no tienes ni idea y te inventas la argumentación que nos cuentas. Quizá porque crees que la erudición da empaque a un texto o vete a saber por qué.

El Gato ha hecho esto docenas de veces. Esta forma concreta de mentir no hace daño, pero otras mentiras del Gato sí, y cuando estamos ante un mentiroso dañino, es bueno identificarlo, aunque sea en cosas tontas como la anterior.

Lo contado en esta entrada quizá no sería gracioso si no fuera por citas textuales del Gato como las que copio aquí abajo de entradas anteriores del blog. El Gato ha presumido de sus “argumentos definitivos” y sus “razonamientos incontestables” dos veces desde que empecé con estos comentarios de textos de sus entradas. Dos veces en cuatro días. Así que tengo a mano los entrecomillados textuales del Gato de esta semana pasada:

-  “...más me vale optar por un razonamiento de esos incontestables, por los que tengo gran debilidad.”

-  “...Hugo utiliza uno de esos argumentos definitivos que tanto me gustan.” (...) “Pues bien, ese argumento es copia exacta del utilizado por este gato charlatán también ayer.” (...) “Hugo y yo somos así, oiga.”

Y las mentiras del Gato hacen aún más gracia si consideramos también las siguientes citas textuales suyas de hace dos semanas, en las que se refiere a otro nick que dijo del Gato que es un mentiroso. Entrecomillados textuales del Gato:

-  “Ayer alguien con poca sesera se atrevió a llamarme mentiroso.”

-  “Tengo la mala costumbre de intentar alejarme de (...), y particularmente de quien me llama mentiroso.”

-  “...quien me llamaba ayer mentiroso tiene las puertas de esta casa cerradas mientras yo siga aquí.”

Los entrecomillados anteriores del Gato tienen gracia si se piensa en otras mentiras del Gato más claras que esta forma de detectar a un mentiroso de la que he hablado hoy. Lo peor es que no rectifica cuando se le descubren sus mentiras. Lo comentaré en futuras entradas, pero también intentaré desviarme del monotema de vez en cuando.

jueves, 29 de marzo de 2012

4º comentario de textos de una entrada del Gato de Gran Hermano

 
Resumen de la entrada del Gato del 29-3-2012, desde un blog de ganchillo:

- “Me encantó ayer (...) Pepe (...) recordando cómo le había puesto a prueba Ari nominándole hace un par de semanas, decía Pepe: «Me nominó para comprobar la amistad. (...) Imagínate en la calle: “Hola, voy a comprobar tu amistad, ¿te importa que te pegue un palazo?” » (...) Inmenso.” [Sí, señor Gato: “Analogías El Gato”: inmensas y ponderadas].

[Ya es, por cierto, el tercer día consecutivo que el Gato defiende su aforismo de “no se pone a prueba una amistad”, desde el martes. Y yo el cuarto día consecutivo que me refiero a ello, desde el lunes. Y cada día el Gato saca un poco más de contexto su aforismo inicial del lunes (lo defiende todos los días desde el martes, pero lo usó por primera vez el lunes). El martes, el Gato elogió a Hugo por usar el mismo “argumento definitivo” que el propio Gato había usado el día anterior (el aforismo del que estamos hablando, que el Gato había usado el lunes). Tras calificar como "definitivo" su argumento compartido con Hugo, el Gato concluyó: “Hugo y yo somos así, oiga." Todo indica que tiene una alta concepción de sí mismo, el Gato.]

Cambio de tema. Para el Gato, las palabras dichas en una discusión entre veinteañeros tienen el mismo valor que una declaración solemne ante la Biblia o la Constitución. Siempre que esas palabras sean dichas por un concursante al que odias, claro. En este caso... la concursante odiada es... ¡lo han adivinado! ¡Noemí! Así, el Gato escribe:

-  “Para mí tengo que Noemí valoró anoche la posibilidad de que hoy hubiera gala.” [Y nadie más que Noemí, claro].

-  “...Ante esta perspectiva [Noemí] provocó una discusión con Aless...” [la cual, para el Gato, no es una discusión entre una casi pareja de veinteañeros en la que se dice lo habitual en esas discusiones. No, en esa discusión lo que se dice hay que tomarlo al pie de la letra, tiene el mismo valor que una declaración jurada ante notario. ¡Quiá, esta Noemí, la concursante a la que se la tengo jurada! ¡porque esto es Gran Hermano, señores! ¡Esto es serio, esto no es Pasapalabra!].

-  “...Muy bajuno todo por parte de Noemí.”

Pero hay que ser justos con el Gato, enseguida reconoce que no sabe de qué está hablando: “Ni de coña me atrevo a decir de qué hablaban en realidad.”

Bien, sigamos:

- “Este gato glotón se relame hoy otra vez...” [ante la posibilidad de que la repesca le depare una nueva desgracia a Noemí].

- “Volviendo a Noemí, concursante por la que tengo una especial debilidad difícil de explicar...” [Señor Gato, le cuento las conclusiones a las que llegué yo tras más de 20 años de observaciones: señor Gato, su “especial debilidad” es de la misma naturaleza que la homofobia o el racismo. Los que linchan homosexuales en Jamaica o África o linchaban negros en los USA sureños tampoco sabrían dar argumentos racionales para sus “especiales debilidades”, y los genes son los mismos aquí, allí y en todas partes. Y en todas las épocas. Si aquí y ahora ya no somos racistas ni homófobos, no es por que seamos de natural “buenos salvajes”, es porque a veces se impone una cierta cultura, una cierta civilización. Ya no hay tantos homófobos como hace 30 años porque, por ejemplo, la televisión o el cine han normalizado la homosexualidad (sí, la televisión también civiliza en algunos aspectos). A eso se le llama civilización o cultura, pero los genes siguen siendo los mismos. Y usted sigue sacando instintos primitivos de la misma naturaleza, señor Gato. En eso consisten los odios “difíciles de explicar” y el desear desgracias a esos odiados a los que odiamos sin que sepamos explicar por qué (“porque me sale de las tripas”). A eso también se le llama fanatismo. Porque ninguno de los argumentos que ha intentado dar el Gato se entienden, son pura irracionalidad, cuando no directamente mentiras. Me refiero a los argumentos dados para odiar con esa viscelaridad y negando al odiado la más mínima cualidad que le humanice; también al deseo de desgracias para el odiado. Una cosa es la crítica ponderada y racional a un concursante de un concurso. Otra cosa es el fanatismo visceral y el odio sin tregua, exagerado e injustificado; el circo romano, la necesidad que tienen siempre algunos de echar gente a los leones; el no ser capaz de ver ninguna cualidad buena en concursantes que no son peores que la mayoría de nosotros, porque nos hemos convertido en masa colérica e irracional].

Seguidamente, el Gato critica que unos versos de Noemí no eran creación propia como ella dijo. Esto me ha hecho tomar una decisión: próximamente haré una serie dedicada a los casos en los que el Gato ha hecho lo mismo (peor, realmente) y nunca rectificó cuando fue pillado. Yo mismo le pillé varias veces y lo comenté en otros blogs, así que solo tengo que reciclar lo que ya escribí. De esas pilladas que delatan a un farsante (que también se le ha pillado en mentiras y nunca ha rectificado). Próximamente en este blog... cuando encuentre tiempo.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Tres comentarios de texto de tres entradas del Gato de GH, desde un blog de ganchillo


Resumen de la entrada del Gato del 26-3-2012, desde un blog de ganchillo:

- “Poco cristiano es un tipo que llama ‘gilipollas’ a otro, como hizo Juan con Pepe.”

- “Y no me venga nadie con la monserga de que es un hombre. ¿Un hombre? Es un cura, ¡maldita sea!”

- “¡Una cosa es nominar y otra hacer juego sucio!”

- “La maldad más venenosa” de Ariadna, porque durante el juego de los animales “identificaba la oveja con Pepe, porque siempre le sigue su rebaño.”

- “La amistad no se pone a prueba.”

- “Noemí prometió en directo y en primetime que lo iba a contar todo. Ya está claro que no será así. Nos ha vuelto a engañar a todos, al programa, a Mercedes Milá y a la audiencia.”

- “El planteamiento más falaz es... etcétera” [el 'etcétera' es mío, no del Gato].



Resumen de la entrada del Gato del 27-3-2012, desde un blog de ganchillo:

- “...como decía Mercedes Milá citando a nuestro ravenous...”

- “...(muy mala conciencia debe tener)...”

- “...Es evidente que jamás...” (*)

- “No se pone a prueba una amistad."

- “...uno de esos argumentos definitivos que tanto me gustan.” (...) “Pues bien, ese argumento es copia exacta del utilizado por este gato charlatán también ayer.”

- “Hugo y yo somos así, oiga.” [Nota: Hugo era el del argumento definitivo, que tanto le gustan al gato, de los dos párrafos anteriores].

- “...Noemí (...) la falta de palabra al prometer...”

- “...María, injustamente expulsada, víctima de una doble moral bastante repulsiva.”

(*) Nota: siempre que se puedan usar 5 sílabas, aprovechen la oportunidad, como hace el Gato, no se conformen con una sílaba. Así pues, digan:
- “Es evidente que jamás deberían haber permitido etcétera...”
en lugar de:
- “No deberían haber permitido etcétera...”
(Sí, la diferencia es algo más que 4 sílabas).


 
Resumen de la entrada del Gato del 28-3-2012, desde un blog de ganchillo:

- “...el cura (...). No lo veremos en ningún vídeo (...) cuando (...) decía que tenía ganas de decirle a Pepe: ‘Tú eres un gilipollas’. Tampoco cuando (...) se llevaba la mano a los genitales para decir que se pasaba ‘por ahí...’.” [Después, el Gato se pregunta que por qué no le ponen a estos gestos el correspondiente acompañamiento musical como a otros. No indica el Gato si el acompañamiento que desea es música de tensión o música cómica].

- “...un familiar listillo...” [No “listo”, sino “listillo”, porque para el Gato esto es el festival del humor y ¡quiá! ¡estamos hablando de un familiar del concursante enemigo! ¡y aquí solo la organización puede hacer lo que quiera, oiga! ¡y solo cuando me guste lo que haga puede la organización hacer lo que quiera!].

- “Hugo no sabe que su madre no SE habla con Julia,” (las mayúsculas son mías, no del Gato) “como conocemos nosotros porque lo contó aquella en una gala.” [A partir de ahora, los lectores del Gato que quieran recordar aquello como lo cuenta el Gato, ahora ya saben como recordarlo: la madre de Hugo no “se” habla con Julia. Palabras clave: sintaxis fulera ('se', usos pronominales)].

- “...[Esto]... me permite, basándome en las propias palabras de Ari, decir que es una falsa...” [Es decir, las palabras de Ari no le permiten al Gato decir que Ari es una incoherente, sino que le permiten decir que es una falsa. Porque las incoherencias pasan a ser coherentes cuando se pueden usar contra la concursante enemiga. ¡Quiá! ¡Una concursante de gran hermano!¡Esa concursante es nuestra enemiga! Y el Gato ha puesto a su entrada el modesto título “Desmontando a Ari”].

- “...Hay concursantes que permanecen fieles a sus principios y opiniones. Otros cambian según va dando el viento...” [y en unos casos el Gato a esto lo llamará “adaptación al medio”, “al devenir del concurso”, y en otros casos lo llamará “falsedad”].

- “...Sindi quiere abandonar el programa. Era Hugo quien se lo contaba a Noemí, que lo aprovechó debidamente para meter mierda (...). Al rato ya estaba apremiando a Sergio para que fuera a hablar con su novia, aunque más bien parecía que estaba azuzando el fuego.” [Cómo no, señor Gato, ¿acaso se puede esperar algo del demonio, Noemí, que no sean maldades?].